Buenos Aires una calle sin salida

 

Por día circulan 1.600.000 autos, sin contar micros, colectivos y camiones. Los embotellamientos no se deben sólo al aumento del parque automotor. El Plan Integral del Gobierno porteño, ¿funcionará?
 
Si entrar y salir de la Ciudad de Buenos Aires es caótico, transitar dentro de ella también le pone los nervios de punta a cualquiera. Es que acaso la hora pico ¿se terminó? Eso parece ya que no sólo es arduo circular entre las 7 y las 9 o entre las 17 y las 19. Con o sin lluvias, con o sin piquetes, la misión de deambular con rapidez por la city se hace cada vez más imposible a cualquier hora y el panorama de embotellamientos y calles anegadas ya forma parte de la extensa lista de rasgos porteños. Mientras que la problemática fue catalogada como una prioridad por el Gobierno porteño, la Secretaria de Tránsito y Tráfico lanzó un Plan Integral con vistas a morigerar el avance del caos vehicular dentro de la ciudad. ¿Se podrá poner coto a las congestiones? La discusión sobre las formas y los métodos está más vigente que nunca.

Una de las principales razones para explicar esta situación es el incremento del parque automotor. Según los datos oficiales, la Capital recibe diariamente 1.050.000 autos que llegan desde el conurbano bonaerense. Entonces, ¿la causa de los embotellamientos es la presencia de vehículos foráneos? En absoluto, porque dentro de la Ciudad el aumento de autos roza un 40% en sólo un puñado de años –ahora hay casi 700 mil coches y la Cámara del Comercio Automotor estima que en lo que queda del año entrarán 100 mil más–. La combinación de vehículos hace que cada día, en las calles de la Capital, transiten un promedio de 1. 600.000 autos. Un número que impide un flujo liviano.

El 29 de marzo pasado, la Secretaría de Tránsito y Transporte presentó un proyecto que intenta paliar las complicaciones, incidiendo sobre cuestiones de largo, mediano y corto plazo. Dentro de las primeras se identifican acciones destinadas a la generación de obras públicas en los sistemas de transporte o en ciertas circunvalaciones viales (General Paz, por ejemplo). Aunque también se pretende conseguir resultados más rápidos trabajando en la regulación de los estacionamientos del centro y apuntando a lograr una conducta racional por parte del automovilista. Una de las medidas que aún resuena fue la posibilidad de que el usuario que viaje sólo pagase más de peaje que el quien lo haga acompañado.

El titular de la Secretaría de Tránsito y Transporte, Gustavo Álvarez, explica: "El problema no es un invento argentino. La cosa es global y no hay soluciones mágicas. Si todos van a tratar de llegar solos al área central, esto no se soluciona más, porque no hay capacidad de absorber semejante demanda", dice. Y agrega: "Mientras se extiendan las obras de subtes y se trabaje con la circunvalación vial y la eliminación de barreras (hay 103 pasos a nivel), hay que hacer algo para que los usuarios tomen conciencia. Trabajar con el factor cultural es indispensable". ¿Y qué hay sobre el transporte público? "Hay que desarrollarlo, pero mientras el sistema actual no es responsable directo de las congestiones", explica.

El incremento del parque automotor no es la única explicación a la hora de hablar de complicaciones en el tráfico en la Capital. La falta de una verificación técnica vehicular hacia automóviles que se quedan en el camino y causan accidentes u obstaculizan el flujo de vehículos, se suma a la reactivación económica, la carencia de un amplio sistema de transporte público, la ausencia de un método efectivo de abastecimiento comercial y a los precios bajos en combustibles. Todos parecen ser eslabones unidos en la cadena productora de saturaciones viales.

Ernesto Arriaga es especialista en tránsito y vocero de Vialidad Nacional. Para él, si bien la fuerte venta de cero kilómetros es una causa, existen otras razones: la ausencia del tren de carga es un factor fundamental . "Hoy el 85% de los suministros lo hacen en camiones. Además, el 88 % del transporte de pasajeros se realiza en micro. Esto complica mucho, porque el destino de todos es Retiro, una terminal que genera múltiples problemas para el tránsito. Se debería construir una terminal norte", indica. Y agrega: " Para colmo, el transporte público no ayuda. Está saturado y no llega a las periferias. Debería haber un metro que llegue a Saavedra, otro a Avellaneda y otro a Liniers, para empezar".

Cuestiones como restringir el uso del auto particular fueron puestas en tela de juicio, sobre todo por las voces opositores al Gobierno porteño, que argumentan que no hay otra alternativa ante la baja calidad del sistema de transportes público. Las opiniones sobre los orígenes de las congestiones y el caos vehicular son diversas, aunque todas coinciden en que para consumar un sistema de tránsito eficaz se debe trabajar en profundidad. Desde el Gobierno, Alvarez arrojó: "Hay que crear una política que una a la Ciudad, a la Provincia y la Nación". Mientras que desde Instituciones como el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), su presidente, Eduardo Bertotti, concluye: "Lo principal a resolver es la movilidad de la sociedad. Hay que parar la pelota, dejar de generar parches y no armar soluciones parciales que generan conflicto en otras áreas. Debemos definir qué clase de ciudad queremos y armar políticas solventes de descentralización territorial de las oficinas públicas y de servicios. De esta forma, se dejará de hacer todo en el mismo lugar. Esta es la única forma".

 
Por Santiago Murga. De la Redacción de Clarín.com
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